La experiencia y exploración narrativa del libro de artista

Javiera Pintocanales es una diseñadora editorial y artista gráfica chilena. Principalmente trabaja en torno al diseño editorial experimental, el grabado y las técnicas de estampación tradicionales.

Ha realizado proyectos y exposiciones en torno al libro como objeto y soporte artístico, siempre trabajando con el grabado calcográfico como lenguaje y buscando en los oficios clásicos del libro y en los sistemas de impresión tradicionales elementos que incorporar en el diseño del libro contemporáneo. Su trabajo ha sido expuesto en ferias, galerías y museos de España, México, Chile y Europa. También desarrolla proyectos por encargo, ya sea en la realización de libros de artista y ediciones especiales de obra gráfica, como también en diseño editorial y producción de diversos proyectos editoriales.

Agradecemos la colaboración de Javiera en este medio, ya que es a través de esta entrevista inédita que podemos explorar más sobre la relación del libro de artista con la lectura, la narración y el libro.


En Chile, el concepto y la obra asociada al Libro de Artista no es del todo conocida entre quienes se dedican a fomentar la lectura (profesores, bibliotecarios, mediadores/promotores de lectura, etc. ). ¿Por qué crees que puede ocurrir este fenómeno?

Puede ser que el libro como objeto y soporte experimental haya estado históricamente más ligado al ámbito artístico que al ámbito de la lectura.

Al apropiarse el arte del libro, este dejó de ser un medio exclusivo para la palabra escrita y, quizás al alejarse de la palabra y de la lectura textual, no consiguió vincularse con el ámbito educativo.

Pero sin duda es una distancia por acortar, ya que creo absolutamente en el potencial del libro, y sobre todo del potencial del hacer libros –escribir, dibujar, imprimir y construirlos– como una poderosa herramienta educativa de reflexión y de desarrollo de habilidades del pensamiento y del lenguaje escrito y visual.

Escuela Freinet

Escuela Freinet

Un gran ejemplo de ello es lo que se hizo Célestin Freinet en la Francia rural de los años 20 y 30 (expandiéndose también a España y producto del exilio y migraciones de post guerra, a Latinoamérica), quien planteó un modelo de escuela que incluía la utilización de una pequeña imprenta manual para la realización de publicaciones escolares con la idea de que todos pueden apropiarse de la palabra, encontrar su voz y construir la palabra oral, escrita e impresa.

Con este tipo de precedentes, creo que es sería muy interesante poder conectar a quienes se dedican al fomento a la lectura con esta dimensión más creativa del libro, ya que permitiría, además de fomentar la lectura, fomentar el libro como espacio abierto a su cuestionamiento y construcción.

Un ejemplo de las posibilidades del libro experimental como herramienta educativa es la instalación “Chile, territorio literario”  que realicé por invitación de Casa América Catalunya, en Barcelona, donde a través de pequeños libros se busca vincular la geografía y la literatura de Chile en una nueva lectura del territorio.

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“Chile, territorio literario”. Obra de 7 metros de longitud, expuesta en la Casa América Catalunya (Barcelona, 2015) para presentar a Chile a través de su literatura y territorio. Imagen 1

 

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“Chile, territorio literario”. Obra expuesta en la Casa América Catalunya (Barcelona, 2015) para presentar a Chile a través de su literatura y territorio. Imagen 2

 

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“Chile, territorio literario”. Obra expuesta en la Casa América Catalunya (Barcelona, 2015) para presentar a Chile a través de su literatura y territorio. Imagen 3

En esta instalación, el mapa de Chile está contenido en la página central de 113 libros que al abrirse todos a la vez, lo muestran en su completitud. Además del fragmento del mapa, cada libro contiene textos de distintos escritores y poetas chilenos que hablan sobre ese territorio en específico.

Los libros fueron diseñados, impresos y encuadernados para la instalación y hubo que hacer una gran investigación para encontrar los fragmentos de texto que hablaran sobre el máximo de lugares del país. Hay libros que no contienen textos y esto puede ser, porque no fueron encontrados o porque aun no existen palabras publicadas sobre ellos. Esto abre una doble invitación que puede ser una posibilidad educativa; la primera, una invitación a la investigación literaria para saber quiénes han escrito sobre qué lugares (esto es investigar a autores, sus orígenes, lugares de residencia e inspiración, época históricas, etc,) y, la segunda, una invitación a escribir sobre lugares aun no nombrados, que sobre todo puede ser relevante para quienes viven en lugares pequeños o remotos que aún no han aparecido en el “mapa de la palabra”, por decirlo de alguna manera.


El libro “Mapa de bolsillo de una ballena I” invita a una buena lectura. No sólo sobre el cetáceo y su morfología, sino que  también sobre el viaje que genera el mapa, y devenir de la ballena. ¿Hacia dónde va? ¿qué cosas ha visto en sus innumerables idas y venidas por el mar? ¿se habrá encontrado con algún buque ballenero? ¿qué peligros habrá sorteado?

Desde la perspectiva de la narrativa: ¿qué  pasa con la interpretación y lectura del contenido del libro de artista? 

La lectura es lo que completa la existencia de un libro. Es un círculo que se completa con los ojos del lector, que también es el descubridor de lo que el libro le plantea. En el libro como objeto artístico, la lectura amplía su significado no refiriéndose exclusivamente al texto, o a la relación convencional entre texto e imagen, también se abren las posibilidades de una lectura solo visual, solo de imágenes o formas, o de páginas de diversos tamaños que además pueden desplegarse de nuevas maneras. Como diseñadora editorial y artista del libro, lo que espero y busco construir es la disposición a ese encuentro. Intentar mostrar el libro y sus “otras maneras”,  abrirlo a nuevas posibilidades. Que quienes los vean se pregunten, “¿pero, esto es un libro?”, ya que en esa pregunta está implícito preguntarse “qué es un libro”. Y es muy interesante y todo un desafío el ampliar esa idea a “esto también puede ser un libro”.

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“Mapa de bolsillo de un ballena” fue expuesto en la feria Arts Libris 2010 en Barcelona. La edición consta de 12 ejemplares numerados y firmados. Imagen 1

 

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“Mapa de bolsillo de un ballena” fue expuesto en la feria Arts Libris 2010 en Barcelona. La edición consta de 12 ejemplares numerados y firmados. Imagen 2

 

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“Mapa de bolsillo de un ballena” fue expuesto en la feria Arts Libris 2010 en Barcelona. La edición consta de 12 ejemplares numerados y firmados. Imagen 3


La materialidad del libro (papel, portada, contraportada, lomo, guarda, etc.) en general, no es tan apreciada. En Chile se suele leer de fotocopias, de textos “pirateados” o de ediciones modestas que privilegian el precio.

Frente a ese contexto, que nos aleja de la objetualidad libro, ¿qué le aconsejarías a quienes trabajan fomentando la lectura, respecto a enaltecer la materia y la anatomía del libro?

No sé si necesariamente comparto el que la materialidad del libro sea poco apreciada en general. Creo que hay mucho amantes de la objetualidad del libro, de un buen papel, unas bellas guardas y una buena edición, pero creo también que hay una necesidad de lectura que es independiente a la materialidad del libro. Es la necesidad de acceder a un contenido independiente de su formato y eso sí lo puede dar una serie de fotocopias corcheteadas o la lectura en pantalla de un pdf. En lo personal más de alguna vez fotocopié fragmentos de libros a los que no podía tener acceso, ya sea por una edición inencontrable o por su precio, y lo que estaba haciendo con ello era más bien adquirir un contenido específico, independiente de su soporte.

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“Del viaje, al vuelo” obra realizada en colaboración con la encuadernadora Georgina Aspa, expuesta en la feria Arts Libris en marzo de 2011 y en la galería Tinta Invisible en septiembre y octubre del mismo año.

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Alias es una editorial mexicana independiente, sin fines de lucro, que edita en material de bajo coste.

En ese sentido me parece excelente que puedan existir ediciones modestas donde se de prioridad al precio para la difusión de un contenido, y que en su dimensión puedan también ser dignas y estar bien hechas. Un gran ejemplo de ello es la editorial mexicana Alias, que apostó por ediciones muy sencillas y baratas en papel roneo, donde lo importante es la difusión de un contenido; en su caso textos sobre arte contemporáneo que no estaban traducidos ni publicados en español o se encontraban en publicaciones descontinuadas.

Desde quienes trabajan en el fomento a la lectura, creo que sería interesante involucrar también al libro como objeto, como contenedor y posibilitador de diferentes lecturas, no solo las textuales, y también, como comenté anteriormente, el posibilitar la experiencia de hacer libros. En ese sentido creo que es mejor no enaltecer, si no acercar. No elevar el libro a algo intocable o inobjetable, si no presentarlo como algo cercano, cuestionable e inventable a la vez

También creo que es importante señalar que una vital medida para el acercamiento al libro y el fomento a la lectura, es la eliminación del IVA sobre el libro en Chile –uno de los más altos del mundo– para así potenciar su creación, publicación y circulación, y posibilitar un mayor acceso a la población.


¿De qué forma crees que se traduce la experiencia sensorial del libro en tu trabajo?. Por ejemplo tocar un determinado tipo de papel, observar los tonos distintos de las hojas y variaciones de la tinta, oler el aroma que se desprende de un libro antiguo, o simplemente acomodar las manos para dar cabida a un libro.

Creo absolutamente que la lectura es una experiencia sensorial. Solo se trata de ser conscientes de ello y quizás los libros artísticos lo hacen más evidente.

Y es que cada lector tiene la memoria táctil de lo que significa leer un libro, conoce la diferencia entre tocar una hoja gruesa a una frágil y fina. Conoce como huele un libro nuevo y cómo lo hace un libro antiguo. Todo ello tiene que ver con la experiencia de la lectura, en la que confluyen todos los sentidos y frente a la cual todos tenemos un archivo de sensaciones.

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“Cardumen. Anatomía de un pez tipográfico”. Imagen del contenedor de la obra, semicerrado. Fue desarrollado en España el año 2009, en colaboración con a encuadernadora Georgina Aspa.

 

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“Cardumen. Anatomía de un pez tipográfico”. Los libros de este “Cardumen” presentan una relación entre el pez y la letra, la que a su vez pertenece a su propio cardumen: la familia tipográfica.

 

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“Cardumen. Anatomía de un pez tipográfico”. En el centro del libro se puede observar la estampa de un pez, que mediante un pop up, sobresale.

El libro como objeto artístico solo hace más evidente esa experiencia sensorial. Son libros que solo al verlos nos ponen en una disposición de encuentro de lectura distinta a la de un libro cotidiano. Y es muy emocionante ver el cuidado con que la gente se acerca, los toma y los recorre. Y también lo es el pensar que están hecho con materiales sencillos y humildes –papel y tinta–, y lo que hace la diferencia es el tratamiento que se les dio; qué se hizo con ese papel y esa tinta.

En cuanto al lector que por primera vez se encuentra con un libro experimental o artístico, más que responder con distancia he visto que responde con curiosidad, interés y ganas de tocar. Y quizás tiene que ver con que cuando algo es bello, raro o nuevo, siempre llama a ser tocado. En nuestra naturaleza está el conocer algo a través del tacto, por lo que este tipo de libros he visto que genera una bonita atracción.


En la entrevista “El libro de artista único y su edición” señalas que trabajar con este tipo de obras ofrece la posibilidad de pensar y replantear al libro desde otras perspectivas, abarcando formatos y estructuras muy disímiles. Se entiende que hay una cierta libertad para cuestionar su tono y forma tradicional, y desde  ahí proponer nuevos escenarios.

Si la forma y la materia permiten eso: ¿crees que ese proceso se puede extender a otro ámbito del libro? ¿podremos observar crítica y reflexivamente la materia/contenido que nos ofrece un título?. 

Creo que podemos cuestionar el libro que tenemos en frente desde múltiples aspectos. En términos de contenido creo que es bueno cuestionar la palabra impresa, ya que sabemos que no implica una verdad absoluta, si no a una visión particular que responde al contexto y las intenciones de un autor, un periódico, o una editorial, y creo que es muy bueno que los niños y jóvenes puedan ser conscientes de esto.

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El libro “Noche de estrellas” del fotógrafo Cristian Ochoa, estuvo a cargo de Javiera Pintocanales respecto a su diseño y maquetación.

Y este cuestionamiento está lleno de posibilidades educativas y creativas, para hacer nuevos textos impresos y construir nuevos libros; nuevos libros que pueden tener nuevas formas. Es un ejercicio para inventar nuevas posibilidades de lo que leemos y cómo lo leemos y en qué tipo de objeto lo hacemos. El libro como la pura posibilidad.

Sería interesante que además de formar a los niños como lectores y como lectores críticos, también tuvieran una experiencia como autores, como generadores válidos de palabra impresa.


Para conocer más sobre el trabajo de la artista chilena Javiera Pintocanales, se recomienda revisar su sitio web y su fan page Books & Prints.

Adicionalmente sugerimos ver este video, en el cual se muestra el trabajo de producción que envuelve el libro de artista “Mapa de bolsillo de una ballena II” (obra diseñada y producido por Hélène Genvrin y Javiera Pintocanales)

 

Sobre Claudia Gilardoni

Bibliotecóloga especializada en conductas lectoras y alfabetización académica, ámbito en el cual ha realizado estudios documentales y de campo, así como también investigaciones experimentales para diversas entidades públicas y privadas. Actualmente se dedica a la gestión de bibliotecas académicas en una universidad privada chilena y dirige la Fundación Leamos Más.