La biología de la lectura

El aprendizaje del lenguaje depende de la relación entre los patrones de pronunciación, es decir la relación entre la palabra y su sonido. En la medida en que la palabra escrita tenga diferentes significados (según su pronunciación o escritura) se requerirá que el cerebro procese de una forma diferente. Por ejemplo, al pronunciar la palabra genialidad, suena como “jenialidad” (sic). Gerente suena como “jerente” (sic). Las palabras homófonas (hablando y hablando, baya, valla y vaya) o palabras homógrafas (llama y llama, coma y coma, cobra y cobra, lava y lava, alto y alto) también tienen características que las hacen ser distintas.

En el cerebro existe una suerte de sistema de lectura. Éste se encuentra localizado en el hemisferio izquierdo y presenta tres partes: una en el lóbulo frontal, otra en la corteza parieto-temporal y otra en el lóbulo temporal.

cerebro
El sistema de lectura se regula dependiendo de la demanda del sistema de escritura, es decir, qué tanto difiere en una lengua la gramática y los sonidos. Por ejemplo el francés y el inglés tienen una gramática y sonido que es muy distinta, lo cual no ocurre entre el italiano y español. Se ha observado que cuanto mayor sea la similitud, la actividad en la corteza parieto-temporal se incrementará.

El sistema de lectura del cerebro localizado en el hemisferio izquierdo, compromete a:

  • área de broca (ubicado en el lóbulo frontal)
  • área de wernicke-angular gyrus (lóbulo temporal) permite entender lo que leemos, es decir descifra el código del alfabeto. También traduce las letras en sonidos.
  • área angular gyrus (Región parietal). El área de Broca se activa durante la lectura, sea está silenciosa o no, y participa en la producción del habla. También vincula el habla con las palabras, asocia palabras con el mismo significado, sonido y sinónimo y se ocupa de almacenar y recuperar palabras completas.

Cuando leemos en silencio en nuestro cerebro se generan patrones de pronunciación similares a la lectura en voz alta.

 

Experimento con el placer de leer

lectora3No es ningún secreto que la literatura estimula partes del cerebro que desarrollan nuestra capacidad de expresarnos, de ordenar nuestras ideas y de entender al mundo. Para demostrarlo, la Universidad de Virginia publicó un estudio en el que se muestran, momento a momento, las reacciones que va teniendo nuestro cuerpo al abrir un libro e irnos sumergiendo en sus letras e interiorizando la historia.

El primer contacto sensorial con el libro logra una estimulación instantánea. El olor de las páginas, el tacto del objeto, el impacto visual de la tipografía y la ligera adrenalina que provoca la curiosidad de lo que se leerá, crea desde el primer momento una alteración en la homeostasis del lector. Las principales emociones que se experimentan son: entusiasmo al encontrarse con una voz narrativa desconocida, desorientación ante la nueva terminología, resistencia temporal a las nuevas ideas y, en general, un aumento de la actividad neuronal.

Treinta minutos después, el lector se encuentra ya en una nueva realidad, pues experimenta las primeras alucinaciones auditivas y visuales dentro de su cabeza, como si estuviera soñando conscientemente. Hay lectores que incluso afirman haberse sentido transportados a un tiempo o un espacio diferente.

Young woman sitting on a couch and reading a book

Tras una hora de lectura el estado de enajenación del lector le provoca las mismas reacciones que tendría si estuviera viviendo la historia de los personajes él mismo, puede haber risas, dolor, asco, etc. Por instantes se pierde la noción de lo real y lo ficticio, y la conexión con los personajes es tan profunda que el lector realiza pausas periódicas para asimilar los sucesos. Según los expertos de la universidad, el aprendizaje e interiorización de la historia se lleva a cabo de manera íntegra hasta este momento.

La prolongación de la lectura depende de la extensión del libro y de la intensidad con que el lector esté leyendo. Cuando el libro se acaba, el lector puede experimentar un sentimiento de profunda melancolía e incluso puede sentir el gran deseo de leerlo una y otra vez, intentando revivir las sensaciones que experimentó la primera vez. Después de un tiempo de superación, el lector busca en otros libros similares recuperar la misma sensación.

 

Sobre Claudia Gilardoni

Bibliotecóloga especializada en conductas lectoras y alfabetización académica, ámbito en el cual ha realizado estudios documentales y de campo, así como también investigaciones experimentales para diversas entidades públicas y privadas. Actualmente se dedica a la gestión de bibliotecas académicas en una universidad privada chilena y dirige la Fundación Leamos Más.

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